La vivienda descentrada.

Casas palafíticas contra el invierno.

Aunque por más de 30 años sostuvo a sus 3 hijos y a su esposa con su trabajo como pescador, ahora Blas vive de la caridad de quienes le regalan un plato de comida. “Estamos encerrados en un pueblo que ya no existe. A punta de vender pescado hice mi ranchito y le daba de comer a mis hijos, ahora mi casa es mi canoa, aquí duermo, como y vivo, porque no tengo a donde ir, ni siquiera puedo ir a donde mis vecinos, aquí en Sincerín sólo vive el agua”, anota con profunda tristeza este humilde pescador.[1]

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Las inundaciones de Sincerín.

 

Una de las imágenes más conmovedoras en torno al uso de la tecnología en la transformación de la relación del hombre con la naturaleza es la fotografía de una de las canoas en concreto reforzado de J.L. Lambot. Éstos pesados pero gráciles botes, ante la incredulidad de muchos, retaban la imaginación de los más valientes flotando  a pesar de dudas y prevenciones. Este innovador en el uso del ferro cemento no sospecharía entonces las miles de aplicaciones que sus invenciones tendrían, la más fantástica de las cuales ejemplifica esta liviana piedra artificial capaz de flotar.

http://www.arch.mcgill.ca/prof/sijpkes/abc-structures-2005/concrete/history-of-concrete.htm
El bote en concreto de J.L. Lambot.

En 1884 esto ya era un reto a la imaginación, pensar que estos pesados botes podrían resolver las dificultades del hombre en el medio acuífero, no dejaba de ser sorprendente.Hoy, la Casa Palafítica Contra el Invierno con la cual el Gobierno Nacional y la Sociedad Colombiana de Arquitectos buscan luchar contra el fenómeno de la Niña y  el cambio climático. ¡Combatir el fenómeno, no sus efectos!

Este ‘primer paso para enfrentar futuras arremetidas del invierno en el país’ nos deja con el deseo de que fuese posible un contacto más firme entre la sociedad y la academia, entre el gobernante y el arquitecto, entre el arquitecto y SU técnica ¡Qué diferencia enorme entre esta rudimentaria y repetitiva roca y las gráciles propuestas  integrales ConvivE!

San Rafael de Cortina, municipio de Magangué, cuenta ahora con sesenta y seis casitas, hechas con cemento y tejas galvanizadas llevadas desde Bogotá, con cimentaciones embarcadas desde Barranquilla, con muros de fibrocemento y ventanas de angeo, con duchas, sanitarios y lavaplatos de instalaciones altamente inspeccionables -pues se encuentran a la vista- y un porche muy norteamericano, con barandal metálico y cuatro metros cuadrados, casi. Los nueve pilones de concreto de 1,20 metros de alto permitirán que el agua no tape las viviendas, el agua apenas llegará al tobillo. Más valdría darles una canoa en concreto.

Análisis ( ! ) cada vez… esto pasa todo el tiempo, esta es una más, no tenemos idea de cómo solucionarlo. mas real… pero no real, esto es una utopía, pues no pensamos recuperarlo.

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Como el agua subió más de metro y medio toca hacer el recorrido en canoa. Estoy pendiente de que nadie nos robe los techos de las casas[2].

Algo más qué cuidar tienen ahora estas familias: puertas macizas de pino, redes hidráulicas de PVC (no se aclara si las casas vienen con aparatos), tejas metálicas galvanizadas, esas mismas que otrora compraban votos en las elecciones –y que al parecer lo siguen haciendo-.

 ¡Qué confusión¡

Publicitar –o vender-  la idea de que una vivienda combate el invierno es como decir que una cartera de piel de caimán evita los robos en transmilenio. No podemos menos que preguntarnos por los equipos que acompañan estas propuestas, compuestos seguramente de politólogos y estadísticos expertos en encuestas, en vaticinar cuántos votos genera una teja de zinc y cuántos una cubierta tejida en palma, pero menos diestros en entender los asuntos de la planeación territorial y la bioclimática, de la arquitectura como albergue de una cultura.

Tal compromiso hecho con la Sociedad Civil no es sólo inocente e ingenuo, es una forma de sembrar la ignorancia frente a un tema que cada año deja cientos de muertos y miles de damnificados en nuestro país. Vender la idea de que un plan de vivienda para estos damnificados sin relocalización, sin equipamientos, sin redes, sin vías, es combatir los estragos del invierno nos muestra la confusión que impera por el afán de protagonismo del arquitecto como herramienta del gobernante, siempre expectante de su crecimiento económico y poco diestro en el decrecimiento (esta es también, lo sabemos, una generalización ignorante, pero no podemos menos que estar ofendidos frente al burdo manejo de este tema).

En entrevista con Arquitecto (publicación técnica e informativa de la SCA) el Ministro de Vivienda Vargas Lleras nos asegura que, en torno al poco espacio urbanizable ‘Lo primero es la realización de las visitas técnicas para evaluar qué lotes son aptos. Esto será fundamental porque, una vez definida la selección de los lugares, pasaremos a realizar la apertura pública de subastas’[3].

Las viviendas gratuitas del gobierno Santos

Ya habíamos alertado sobre la falta de tierra urbanizable, los altos costos de extender infraestructuras y la poca factibilidad para municipios como Bogotá de participar en esta atroz forma de intervenir en las políticas públicas, característica de gobiernos populistas y con afán de rating entre los electores. Ahora advertimos en esta entrevista que no se consultarán los POT, que prima la directiva presidencial sobre años de estudios y de articulación de las formas de vida con las políticas de urbanización. Las viviendas se harán allí, donde quiera intervenir el gobierno nacional, en donde se encuentre la tierra subastable, eso sí ‘en las zonas más céntricas posibles, para que esta familias estén totalmente integradas a las ciudades y no aisladas en áreas lejanas’[4]. En la tierra más cara, por lo tanto, la más apetecible, la que ahora está en manos privadas tras años de ventas por parte de los municipios, que vieron en su comercialización una forma de incrementar sus bajos ingresos.

Qué triste esta forma de sentir el papel del arquitecto en la sociedad, ojalá, las palabras del Presidente Nacional de la Sociedad Colombiana de Arquitectos sirvieran como punto de partida a la reflexión en torno a nuestro papel en estos procesos de construcción de lo social:

Los arquitectos tenemos en nuestras manos una oportunidad irrenunciable para transformar el espacio, para hacer que nuestra obra modifique la forma de vivir de miles de personas que necesitan de una oportunidad y de una esperanza, esa que solo da el sentido de tener un techo al que se le puede llamar hogar. [5]

¡Despropósito! La mayor enseñanza del ConvivE – podría preguntársele a cualquier participante- , es que el arquitecto no está para transformar el espacio, como si se tratara de un escultor de lo habitable, tampoco para modificar la forma en que las personas viven  sino para generar hábitats que acojan la cultura del campesino y del ambiente rural, de los municipios de poblaciones intermedias en los índices de población pero  principales por y para su cultura, brindar un espacio para el establecimiento y conservación de valores culturales al borde de la desaparición. Que la oportunidad no sea la de llamar hogar a un techo, sino a un núcleo familiar al que la arquitectura brinda un medio oportuno y saludable para desarrollarse. No en una falsa progresividad de la vivienda o en la bioclimática de casas que se repetirán como sellos, sin estudios de localización y gráficos de iluminación o cartas de vientos.  Vivienda basada en la continuidad del crecimiento familiar, en la salud y la dignidad.

Propuestas como ésta nos recuerdan todos los problemas en torno a la relación de lo local y lo global, del centro y la periferia, generadas desde un esfuerzo centralizador al que obliga la búsqueda de popularidad del gobernante de turno, trata de que los votos generados no vayan a repartirse en intermediarios. Seguimos tratando a los demás, desde cierta conciencia de gremio, como unos otros sobre los cuáles es posible ejercer control y dominio. ConvivE nos enseña que para un arquitecto responsable con su país es fundamental que no se repitan estas frases condenatorias:

Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.

http://sy-chi.dk/bygogsejl/ferrocement.html   (canoa)


[2] Ibíd.

[3] REvita Arquitecto, Julio – Septiembre de 2012. Pg 21.

[4] Ibíd., pg. 21.

[5] Diego Sierra Franco. Presidente Nacional Sociedad Colombiana de Arquitectos. Revista Arquitecto. Julio Septiembre 2012. Pg. 8.

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